ÁNGELES QUE HIPNOTIZAN

La tarea de un director artístico es tremendamente basta. Así que no hay de qué sorprenderse sí, después, prácticamente no tiene tiempo para diseñar él mismo los modelos. Diseñar, dibujar como lo quieran llamar, ya no es esencial, basta con tener estilo e ideas.

Bajo esa apariencia desenfada, en realidad las cosas están bastante jerarquizadas, y todos absolutamente todos, tienen su musa. De este modo su cotización aumenta, y ya consiguen poner un pie en las campañas publicitarias.Cuando se apagan los últimos focos del desfile, es el momento en que todo el mundo va a fotografiar a sus ángeles y la competición, entre los fotógrafos, es feroz. Y aquí llega el momento de buscar a la nueva estrella, porque no hay que olvidar que las maniquíes pasan de moda muy rápidamente.Son caprichos del momento.

En este mundillo, se disparan transacciones, y prima el que tiene más medios. Tanto las chicas como los chicos firman contratos de exclusividad con la firma. Cada diseñador vive sus colecciones al límite, miren sino a John Galliano sus desfiles para Dior son considerados los más caros. Es decir, casi un millón y medio de euros cada temporada con una top-model para cada prenda y música de fondo. Cuándo sale a saludar solo al final del desfile, eso no significa que lo haya hecho todo en solitario, detrás se encuentran los equipos. Incluso doscientas personas como el caso de Prada que lo mantiene en secreto. No existe la envidia, pero sí la figura que hipnotiza a cada invitado de la pasarela, aquí es dónde comienza la rivalidad de imagen.

Emma de Lara.

Anuncios