SIN TAPUJOS ANÓNIMOS

La confianza con el tiempo da asco.Una frase en boca de todos cuando pasa un determinado tiempo  al lado de tu pareja. Kasia Struss y Dylan Forsberg son dos bloggers que han montado el propio negocio de su cuerpo, gracias a su blog. Un amor adolescente en lo que todo empezó como una mísera broma, y ahora les llueve el dinero.

KASIA STRUSS

Dylan Forsberg comenzó por una simple fotografía que le hizo a su novia, Kasia Struss, semidesnuda. Dicha imagen comenzó a ser un corta y pega en internet, y ella tuvo que ser consecuente sin comerlo ni beberlo, de la gracia que le hizo su novio. Ella era entonces un auténtico show para el resto de internautas.

DYLAN FORSBERG

Ellos al ver que se beneficiaban por el aumento de las visitas en su perfil, decidieron potenciarlo aun más. Sin ninguna preocupación Kasia Struss posaba para su novio junto a otro modelos con la finalidad de poder llevar a cabo una revista online y porque no, al punto de venta.

DYLAN FORSBERG

Sabían que el impacto de sus poses iban a reunir a más gente de lo que esperaban, ellos eran reconocidos a través de una pantalla, solo faltaba ser modelos para los medios publicitarios del asfalto. Esta pareja neoyorquina ya quería pisar fuerte de sus inicios a los 16 años y proclamarlo a los cuatro vientos.

KASIA STRUSS & DYLAN FORSBERG para H&M

Su cámara comprada  en 1990 fue un regalo mutuo entre ambos, la que hoy por hoy derrama una debilidad mágica. El dúo ha sabido sacarle el mejor jugo: Imagen, excitación y trabajo. Además de sobrepasar las fronteras desnudas anónimas, han conseguido que les brote el dinero, por la última campaña “Holiday 2010” para H&M.

DESPUES & ANTES

Confianza plena, afinidad y lo que sienten el uno por el otro, es lo que aun les mantiene vivos y no muertos en la web y en la firma. Muchos son sus seguidores que han querido también formar parte de sus momentos más explícitos en el puro negocio de su cuerpo. Aspiran a poder llegar a lo más lejos como la suerte que les brindó a Kasia y  a Dylan. Tal y cómo empezaron, ajenos al resto.

 

Emma de Lara

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