GUCCI Y H&M, SIEMPRE SONRÍEN

 

Una mujer Prada, no es una mujer Gucci. Se es una cosa, o se es otra, como se era fan de los Beatles o de los Rolling Stones. Como se es de MAC o de PC, de Adidas o Nike, Fanta o Trina.

Gucci y Prada son las firmas triunfantes del lujo, y en poco tiempo han conseguido que se hagan copias de sus diseños en cadenas cheap, como Zara o H&M. Aun no hemos visto, abrir una tienda Prada al lado de un Zara, o a la inversa. Pero no falta mucho para que ocurra. Encontrar un buen lugar, supone luchar para conseguirlo.

¿Acaso H&M y Gucci atraen al mismo público? Sin Duda. En cualquier caso, todas estas enormes tiendas, abiertas y espaciosas transmiten el mismo mensaje, invisible pero evidente: “Entren, bienvenidos sea cual sea su poder adquisitivo”. Pero ir de compras, por la tienda no es igual del todo.

En el caso de Gucci, se destila un perfume de leyenda y escenifica una historia y prestigio. Mientras que en H&M, se intenta tener un espacio suficiente para los percheros, y todas las prendas apelotonadas en montañas, por clientes que han entrado desde por la mañana temprano hasta el cierre.

El trato del personal, es más de lo mismo. En el primero, un dependiente atractivo se le acercará con unos modales de amabilidad mientras que en el segundo, ningún vendedor se le acercará a molestarle. Una vez que eliges la prenda o el accesorio, en cualquiera de las dos, uno se dirige a la caja para pagar  y se respira amabilidad.¡Cómo no! el cliente pagará una cantidad de dinero…y te sonríen por la comisión que recibirán ellos. Quién lo diría, el dinero provoca sonrisas, al cliente le sale caro, y al personal, gratuito.

Emma de Lara.

 

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